La administración de Trump continúa perjudicando a la comunidad LGBT

El lunático plan de Donald Trump para ‘Hacer a America grande otra vez’ continúa, por lo que su única estrategia parece no ser otra cosa que la destrucción de todas y cada una de las medidas aprobadas por Barack Obama. Después de que en marzo le fuera imposible revocar el Obamacare al votar en su contra los  republicanos, el pasado viernes 6 de octubre, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos aprobó una nueva normativa dirigida al personal sanitario a quienes amplía el margen para la discriminación por motivos morales y religiosos, acción que afectará principalmente a las mujeres y al colectivo LGBT.

Una de las prestaciones del Obamacare era cubrir los métodos anticonceptivos de la mujer, pero con esta nueva normativa, las asociaciones sin fines de lucro, grandes compañías y empresas privadas están autorizadas para dejar de ofrecer anticonceptivos a través de sus planes de seguro de salud si cuentan con una ‘objeción religiosa o moral sinceramente sostenida’. Pero además, esta misma disposición se extiende a pequeñas empresas y organizaciones que tengan objeciones ‘sobre la base de la convicción moral que no esté basada en ninguna creencia religiosa particular’ lo que quiere decir que

esta medida permitirá que cientos de empresas abandonen esta cobertura basándose en la libertad religiosa, como podrí­an ser los cientos de hospitales católicos y organizaciones vinculadas con la iglesia, que simplemente podrán dejar de proporcionar preservativos de manera gratuita.
Por si esto fuera poco, existe la posibilidad de permitir a estas organizaciones, la posibilidad de contratar únicamente a aquellas ‘personas cuyas creencias o conductas sean consistentes con los preceptos religiosos del contratante’, permitiendo indirectamente que se pueda despedir a cualquier personas con base en su orientación sexual, identidad de género, o si simplemente son madres solteras, personas divorciadas o profesen otra religión.  Asimismo, esta normativa permitirí­a que hospitales católicos puedan negar tratamientos a personas homosexuales o transexuales, como ya sucede en los servicios de salud mental en algunos estados del país que eligió a un demente como líder.