‘El cojo de Inishmaan’: humor negro para tolerar esta absurda existencia

Ficha técnica

‘El cojo de Inishmaan’

Autor: Martin McDonagh 

Dirección: Gerardo Vera 

Interpretación: Marisa Paredes, Terele Pávez, Enric Benavent, Irene Escolar, Marcial Álvarez, Ferrán Vilajosana, Teresa Lozano y Adam Jezierski.

Música original: Luis Delgado

Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar

Iluminación: Juan Gómez Cornejo

¿Dónde?: Teatro Infanta Isabel

¿Cuándo?: Desde el 31 de enero 2014. Miércoles a jueves 20:30 h., viernes 20:00h., sábados 18:00 y 21:00h., domingos 19:00h.
 

¿De qué va?

El grupo teatral SMedia nos muestra su cara más profunda para presentar la segunda obra del autor irlandés Martin McDonagh que se estrena en nuestro país: ‘El cojo de Inishmaan’.

La obra parte de una anécdota real, para trazar una historia que va de lo particular a la esencia del ser humano. En 1934, el director de cine Robert J. Flaherty aterriza en la parte más inhóspita de Irlanda (la región de Arán) para rodar un documental sociológico en el que podrán participar los lugareños.

El hecho produce un efecto similar al de la visita de los estadounidenses en el pueblo de Villar del Río de ‘Bienvenido Mr. Marshall’: sacar a la luz los sueños, las frustraciones y las envidias de cada habitante de la región.

Entre todas las quimeras, ilusiones y desvaríos de los habitantes del pueblo, emerge una figura que se eleva del resto tanto por su bondad como por ser objeto de todas las burlas, se trata de Billy el cojo (Ferrán Vilajonosa).

El joven tullido, la única alma sensible del pueblo, trata de sobrevivir a diario a las burlas de los jóvenes del pueblo (Adam Jezierski), a las peculiaridades de su dos tías (Marisa Paredes y Terele Pávez), a los chismes que lleva siempre consigo Johnnypateenmike (Enric Benavent) mientras trata de ocultar lo que siente por la deslenguada Helen (Irene Escolar).

Cuando surge la oportunidad de coger un barco para participar en el rodaje de la película, Billy no se lo piensa. A pesar de sus limitaciones, Billy emprende un viaje con el que ha soñado toda la vida, un viaje que le puede convertir en una estrella de cine, un éxodo con el que puede borrar su pasado, un viaje para dejar de ser el objeto de mofa de todos….¿O no?

Una radiografía del ser humano

Martin McDonagh llega al mismo destino que las obras del teatro clásico, pero lo hace a la inversa. Si en las obras clásicas se narran grandes historias épicas de las que nacen los diferentes comportamientos humanos, aquí se consigue el mismo objetivo pero partiendo de una historia menor.

Lo cierto es que la historia tiene un cierto sabor irlandés, pero el autor consigue dar una vuelta de tuerca a los estereotipos del país del trebol: el cotilla, la anciana borracha, el marinero bonachón (al menos en apariencia), la supersticiosa, la beata…para convertirlos en personajes que trascienden más allá de Arán para convertirse en universales.

La obra utiliza un agudo, ingenioso y negrísimo sentido del humor. Al igual que hiciera Pirandello –y su sentido del absurdo- o Valle-Inclán –y su elevación a categoría de arte del esperpento- la obra se basa en la comedia para realizar un despiadado estudio del ser humano, en lo que lo único que se salva es el amor materno.

Este personal sentido del humor consigue empapar todas las páginas del texto y los personajes creados por Martin McDonagh contribuyen a generar este ambiente. En este caso, son los personajes secundarios los que llevan la mayor carga cómica de la obra. El alcahuete Johnnypateenmike consigue arrancar sonoras carcajadas al público (demencial resulta el pasaje en el que Johnny está leyendo un periódico y al leer que un hombre con medio bigote está al frente de Alemania le desea suerte porqué parece simpatico), al igual que el tonto-del-pueblo (Adam Jezierski) que esconde verdades universales envueltas en frases de lo más triviales.

Si el aspecto cómico recae sobre los secundarios, el verdadero peso dramático de la obra recae en las figuras de dos grandes de la historia de nuestra actuación: Marisa Paredes y Terele Pávez. Ambas actrices tienen papeles muy diferentes y también tienen un sentido diferente de entender la actuación, pero se compenetran a la perfección sobre el escenario.

Marisa Paredes interepreta a Kate, la tía más sensible de Bill el cojo y que va perdiendo la cabeza a lo largo de la obra, de una manera íntima, elegante y delicada (se diría que ha mimetizado a la perfección la serena dignidad de los pobres). Por su parte, Terele Pávez se mete en la piel de Eileen, la tía más deslenguada de Billy, resignada y dura como la tierra irlandesa y con un sentimiento religioso de ida y vuelta. Las dos actrices consiguen ofrecer un master en interpretación y transforman el teatro en un lugar de culto donde los sentimientos se quedan a flor de piel.

Los elementos técnicos también resultan ser uno de los puntos fuertes de la obra. En cuanto a la estética, desde el comienzo de la obra se nota que Gerardo Vera ha sido escenógrafo y director artístico de multitud de producciones teatrales y cinematográficas.

La elección del vestuario (con ciertos toques de la tradición irlandesa y tan pobres y grises como las vidas de sus personajes) es más que acertada. La escenografía, también firmada por Alejandro Andújar, no se queda atrás. Mediante una sencilla, por muy funcional, superposición de telones donde se proyectan paisajes en blanco y negro de lo más melancólicos…todo tiene una estética cercana al cine mudo que además se alimenta por una escena en la que los protagonistas visionan el documental que estructura toda la acción de la obra.

La función termina y tenemos la sensación de haber visto una de esas obras que te marcan de por vida. Un espectáculo teatral con todos sus ingredientes: un excepcional texto, una envidiable adaptación, unas actuaciones soberbias y unos personajes de los que te hacen reflexionar…una pequeña historia que consigue definir con acierto lo absurdo de la condición humana.

Entrevista con Terele Pávez – ‘El cojo de Inishmaan’

Sabías que…

1. A pesar de ser uno de los escritores más brillantes de su generación, el autor Martin McDonagh es casi desconocido en nuestro país. Hasta esta representación de ‘El cojo de Inishmaan’ solo se había representado una obra (‘La reina de la belleza de Leenane’) de este escritor que cuenta con su haber con  el  premio  Laurence  Olivier y  el  del  Círculo  de  la  Crítica  de  Nueva  York  a  la  mejor  obra  por ‘El hombre almohada’ y un Oscar al Mejor Cortometraje por ‘Six Shooter’

2. En la representación del sábado pudimos comprobar en vivo el amor de los actores por su profesión. Adam Jezierski había sufrido un accidente el mismo día y se había roto el metatarso del pie, pero no se perdió la función, que en este caso contó con dos cojos.

3. Esta obra de Martin McDonagh abre la trilogía que ha bautizado precisamente con el nombre de este archipiélago (y que cuenta también con ‘The Lieutenant of Inishmore’ y ‘The Banshees of Inisheer’). 

4. La obra supone el regreso (más que esperado) de Terele Pávez a los escenarios tras cuatro años alejados de ellos. Las últimas obras representadas por la actriz fueron ‘La duquesa al hoyo… y la viuda al bollo’ -2009- y la comedia ¡¡¡Mamááááá!!! -2010-.

‘El cojo de Inishmaan’ – Tráiler

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