Agarra al cáncer por los huevos

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¿Qué es?

El cáncer testicular, a pesar de su rareza, es el más común entre varones jóvenes. Afecta, sobre todo, a hombres de zonas caucásicas, aunque en España se diagnostican aproximadamente 450 casos anuales y afecta ya a casi 2 hombres por cada 100.000 habitantes, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (Aecc).

Cada año, esta enfermedad se cobra una media de 8.000 muertes en todo el mundo, aunque los números apuntan a que la tasa de mortalidad está disminuyendo en los países más desarrollados. En España, una media de 40 hombres fallecen cada año por este poco conocido tumor, lo que supone un 0,06% de todas las muertes por cáncer en hombres. Pero no seamos trágicos, la cifra, gracias a los avances, va disminuyendo año tras año.

La edad media de fallecimiento por un cáncer de testículo en España ronda los 45 años, y cada vez es más fácil combatirlo.

¿Cómo puedo saber si tengo cáncer?

Hay que estar muy atento porque rara vez los síntomas causan dolor, fiebre o malestar físico. El cáncer testicular se caracteriza por no levantar apenas sospechas molestas. Sin embargo, sí es fácilmente reconocible debido al notable aumento de tamaño del testículo afectado o cambio en la forma habitual. También suele sentirse pesadez en el escroto por acumulación de líquido en la zona.

Al igual que existen campañas para educar a las mujeres a palparse los senos para prevenir el cáncer de mama, también hay demostraciones para enseñar a los hombres a estudiarse los testículos, como la que se puede ver en el vídeo de a continuación.

Lo ideal para esta ‘revisión casera’ es hacerlo después de la ducha y con la ayuda de un pequeño espejo. Aparta el pene y procura examinar cada testículo por separado. Con los dedos, haz rotar lentamente cada uno de ellos, sintiendo su forma. 

El cuerpo humano no es en absoluto ni perfecto ni simétrico, por lo que es normal que un testículo sea mayor que otro, o que no estén a la misma altura.

El cáncer de testículo no es muy común, por lo que la sociedad aún no está muy familiarizada con su existencia. Aprende a conocer ‘tus partes’ en estado normal -es posible que aprecies bultos pequeños completamente normales- para poder apreciar alguna posible anomalía indicativa de enfermedad.

En caso de duda, hay que acudir al urólogo, ya que pueden ser síntomas de enfermedades benignas. No tiene que tratarse obligatoriamente de un tumor maligno.

¿Cómo puedo prevenirlo?

Es casi imposible saber si vas a padecer cáncer, y más si es de este tipo. Aún no se conocen exactamente los motivos que hacen que las células se vuelvan cancerígenas. Si bien, el incremento de personas afectadas en países industrializados lleva a la comunidad de expertos a pensar que podría estar ligado a factores ambientales como la contaminación, la mala alimentación o la exposición prolongada a materiales tóxicos.

Hasta la fecha, la única certeza en cuanto a las causas que provoquen el cáncer testicular es la criptorquidia, esto es, una anomalía que impide al testículo descender hasta el escroto en los primeros años de vida del varón. En estos casos, la probabilidad de padecer cáncer es bastante alta; pero, tranquilo, porque al tratarse de una anomalía poco frecuente lo normal es que esté más vigilado y sea más fácil detectarlo y extraerlo. También debes estar alerta ante cualquier otra irregularidad en los genitales.

Además, los estudios apuntan a que la probabilidad aumenta si existen antecedentes familiares con esa misma tipología de cáncer, así como podría volver a aparecer en otro testículo si ya se ha padecido y superado la enfermedad.

Otra causa relacionada con el cáncer testicular podría ser el VIH. Según la American Cancer Society, los varones portadores del virus del sida están más expuestos a desarrollar este tipo de tumor. 

¿Cómo se diagnostica y qué pruebas se realizan?

  • Si has notado un bulto extraño en el testículo debes ir al urólogo. Una vez en consulta, el doctor realizará una exhaustiva exploración tanto de los testículos como del resto de cuerpo, seguido por una ecografía en la zona. Esta es una prueba totalmente inocua que sirve para ver las anormalidades del órgano.
  • Normalmente, es importante hacer una analítica sanguínea para comparar algunos marcadores tumorales (como la alfafetoproteína o la lactato deshidrogenasa) y llevar a cabo un mejor seguimiento de la evolución del tumor.
  • Si el diagnóstico es temprano, el procedimiento para extirpar el tumor es sencillo. Se realiza una incisión en la ingle, se extrae el testículo, y se comprueba si la célula es maligna. Esta operación se llama orquiectomía inguinal, y sirve para conocer cómo es el tumor (si es seminoma -curable casi al 100%- o no-seminoma, por ejemplo).
  • Asimismo, el facultativo podría hacer otras pruebas radiológicas (escáner o tomografías, radiografías) para conocer mejor la extensión de la enfermedad.
  • En el caso específico del cáncer testicular, la biopsia no suele estar muy recomendada, ya que podría ayudar a que el tumor se disperse.

¿Podría tener problemas de infertilidad o libido?

Tenlo claro: puedes llevar una vida perfectamente normal teniendo un solo testículo. Tras la extirpación de la glándula dañada puede ocurrir que disminuya el volumen seminal o se produzca alguna disfunción eréctil. No obstante, estas secuelas posoperatorio se dan en un porcentaje bastante escaso. Es decir, lo normal es que no existan problemas de infertilidad si te quitan solo un testículo, porque el otro está totalmente sano y continúa con su función.

Es importante estudiar bien la estrategia del tratamiento a seguir, porque de ello dependen en gran parte los efectos posteriores. Si el paciente ha recibido quimioterapia, es posible que contemple alteraciones en el semen. Esto no significa que sea 100% seguro un trastorno en la fertilidad, pero es aconsejable congelar una muestra de semen antes de proceder con el tratamiento si así lo desea el sujeto. Algo parecido ocurre en el caso del tratamiento con radioterapia.

Otro aspecto a controlar es la regulación hormonal. Es fundamental vigilar cada síntoma, ya sea psicológico -como la andropausia- o fisiológico. La solución sería administrar dosis de testosterona para normalizar las hormonas. Por lo demás, la erección, la eyaculación o la libido no tienen por qué verse afectadas. El control hormonal es completamente necesario en caso de que el varón haya perdido ambos testículos.

¿Quieres ayudar a su investigación?

En España, la cifra de hombres a los que se les diagnostica cáncer testicular ronda los 450 casos anuales, según cálculos de la Aecc. Por eso es necesario invertir en investigación y en la difusión para un mejor conocimiento de esta enfermedad.

De esto se encarga desde el año 2003 el movimiento Movember, que nació en Melbourne (Australia) y ya se extiende por más de una veintena de países. Esta asociación internacional trata de buscar financiación para avanzar en la investigación de diversas enfermedades masculinas, entre ellas el cáncer testicular. Si estás interesado en conocer más de cerca al movimiento movember puedes visitar su web.