¿Qué nos ilusiona? ¿Todo o casi nada?
¿Qué nos ilusiona como seres humanos? No es retórica.
¿Todo o casi nada nos ilusiona como humanidad? ¿O de plano ya nada nos genera un poco de anhelo e ilusión? Puede ser que estemos en tal vacío y tan carentes de fe y esperanza que nada nos ilusiona ya.
Miedo, ansiedad e inseguridad son tres del top 10 de palabras más buscadas por jóvenes menores de 30 años.
Es decir, que en nuestra mente y pensamientos hay más matices asociados a la ansiedad y todo lo que conlleva que un resquicio de ilusión.
Pero, ¿por qué? Hay señales sistemáticas que nos dan ese indicio que es más común sentir miedo que apegarnos a alguna ilusión.
¿Qué es la ilusión?
En términos humanos y coloquiales es ese sentido que le damos a nuestra vida. Sentir ilusión va asociado a los sueños, las pasiones, el motivo y/o razón de nuestro día de día.
La ilusión siempre va acompañada de esperanza, de ese sentimiento que nos empodera para darle motivo a algo: nuestro día, el trabajo, la salud, los amigos o una compañía.
Si no sintiéramos ilusión estaríamos perdiendo casi por completo la capacidad de soñar, de anhelar, e incluso, de vivir con amor y por amor.
Sabernos ilusionados y motivados es un motor que nos permite alcanzar cada uno de los pasos que nos llevará a un derrotero donde sintamos plenitud. Esa plenitud que se forja tras la ilusión y acompañada siempre de esperanza.
Nos ilusionamos porque somos seres humanos llenos de emociones, de sentimientos. No hay un solo día que no sintamos emoción por algo así luzca pequeño o insignificante.
Incluso puede ser imperceptible pero la ilusión siempre está ahí en nosotros siendo nuestra compañera de anhelos y también nos da consuelo.
¿Qué nos ilusiona?
¿Qué nos ilusiona? Saber que en x cantidad de meses podremos abrazar a la persona que amamos.
Nos ilusiona saber que en medio del miedo, ansiedad y angustia habrá una razón y muchos porqués para lo que estamos decidiendo y eligiendo ahora.
Nos da ilusión saber que haremos un viaje con amigos, que besaremos a nuestra madre, que aprobaremos ese curso tan difícil.
Con entusiasmo miramos una fecha en donde tendremos un encuentro que nos provocará emociones de amor, de amistad o algo que nos conmueve y/o apasiona.
La ilusión siempre será ese plus de la vida, ese conjunto de emociones donde iremos en camino a sentir esperanza, plenitud y dicha.
¿Y si ya casi nada nos ilusiona?
Sin ánimo y sin fe es probable que poco o nada nos ilusione. Porque entonces habremos de estar sumergidos en el pesimismo y alimentando el miedo y la desdicha.
Si ya casi nada nos ilusiona significa que hemos perdido no solo la esperanza, sino la fuerza de seguir, de continuar para buscar esos momentos de calidez y amor.
La ilusión siempre está asociada al amor, a la fuerza de nuestros corazones que encuentran en ella el motivo, como ya mencioné, pero también la razón, el camino.
Cuando perdemos ilusión, deseo y sobre todo la fe, nuestro sistema inmunológico baja y entonces estamos más sensibles, incluso para atraer algún contagio o virus.
Sentir ilusión y esperanza hace que nuestro razonamiento este cobijando y acompañando nuestras acciones. Entonces, si carecemos de ellas habremos perdido el porqué de todo lo que hacemos cada día.
¿Qué me ilusiona hoy mismo?
Saber que en unos meses o quizá un año volveré a ver y estar en el mar. Creer que tendré todos los abrazos de la gente que amo. Sentir que ha valido, valdrá; la pena todo lo que estoy decidiendo para mi bienestar ahora.
Me ilusiona saber que podré viajar, comer, amar, rezar y andar por todos los camino, campos, bosques y playas que me he imaginado hasta ahora.
Y también me conmueve saber que podré correr con mi perra. Llena el corazón saber que podré besar todos o casi todos los días a mis grandes amores.
Entonces, en este punto, sé, estoy con la fe plena y la convicción de que me ilusiona sobremanera mi porvenir aunque hoy tenga que pausar y eso, por ahora, me llena de miedo.
Que la ilusión y esperanza nos acompañen cada día así como el amor de Dios y nuestro amor propio.
