‘Cerda’: Un convento que glorifica el humor, la transexualidad y los donuts

Ficha técnica

‘Cerda’

Autor: Juan Mairena 

Dirección: Juan Mairena

Ayudante de dirección: Pablo Martínez Bravo

Vestuario: Iñigo Sábada

Escenografía: Alberto Puraenvidia

Reparto 
-Dolly 
-Inma Cuevas 
-David Aramburu 
-Soledad Rosales 
-María Velesar

¿Dónde?: La Casa de la Portera

¿Cuándo?: Todos los martes del mes de mayo se representan dos funciones; a las 20H la primera y a las 22H la segunda.

¿De qué va?

Al igual que el verso libre en poesía se caracteriza por su alejamiento intencionado de las pautas de rima y el cine de autor se distancia de los patrones establecidos por la industra cinematográfica, ‘Cerda’ se podría definir como una obra abierta, con todo lo que ello conlleva.

Lo cierto es que el texto escrito y dirigido por Juan Mairena tiene como punto de partida el humor, pero la obra no se reduce en exclusiva al mundo de la comedia. De este modo, el sentido del humor aparece en sus numerosas formas (aunque predomina humor que camina entre el surrealismo y el absurdo, por otro lado muy español, muy berlanguiano) y se llena de matices con momentos dramáticos, erótico-festivos o cercanos al musical.

Desde esta óptica, hay que decir que es difícil encontrar y resumir la trama principal de la obra. Y no es que en el texto de Mairena haya una desidia narrativa, sino porque la trama principal se va diluyendo a medida que surgen nuevas subtramas que nos permiten bucear en la psique de los personajes y terminan enriqueciendo el resultado global de la obra.

La obra arranca en un convento para presentarnos a un grupo de monjas (Sor Leona, Sor Cicilia, Sor Bette, Sor Katana y Casetta) que parecen sacadas del universo de Almodóvar solo que pasado por un baño lisérgico, vamos como el mundo almodovariano en la década de los ochenta. 

Alejada de convencionalismos y con un espíritu transgresor, la obra nos descubre un convento demencial. Un lugar repleto de mística en el que puede pasar casi de todo: desde muertos que muestran su enfado con el mundo de los vivos,  hasta la aparición de Madonna (la cantante, por supuesto)…sin olvidar que la madre superiora de la orden tuvo un bebé de lo más peculiar: una cerdita llamada Marilyn. 

En los momentos más dramáticos, nos damos cuenta de que también estamos ante una obra actual. Esto se puede ver en constantes referencias a la crisis, a los niños robados por parte de la iglesia católica a la inmigración…pero por encima del resto, aparece una feroz crítica a la religión.

Religión en términos generales ya que aunque la historia está centrada en un convento cristiano, también se lanza algún dardo envenenado al islam más rancio, y si hablamos de términos particulares la iglesia cristiana tampoco sale bien parada y se muestra como una empresa que se mide en terminos de beneficios y pérdidas.

Guiños al colectivo LGTB

Desde la elección del reparto de la obra, hay que decir que ‘Cerda’ está repleta de alusiones, más veladas en alguna ocasión pero de manera directa en la mayor parte de los casos, a la comunidad LGTB (el playback del ‘Like a prayer’ de Madonna ya lo dice todo, pero no es el único guiño: monjas lesbianas, una novicia que se levanta transformada en hombre…)

Aquí surge uno de los temas más identificables de la obra, la defensa de la transexualidad. Casetta (interpretada por David Aramburu) se levanta un día mojada, eyaculada, con barba…y convertida en hombre. 

En esta subtrama encontramos los momentos más intensos de la obra. En el texto se realiza una encendida defensa de la libertad del individuo, del brillo que cada unx de todxs nosotrxs llevamos dentro.

Además, como último homenaje a un colectivo que siempre ha estado silenciado, Mairena elimina el clásico destino trágico de los personajes transexuales y que no son otra cosa más que la cristalización de estereotipos y clichés mal entendidos.

Los actores que se encargan de verbalizar el texto de Mairena están todos a un gran nivel. Una de las cosas más positivas de ‘Cerda’ es que el peso dramático está repartido de una manera coherente entre todos los personajes.

Dolly (Sor Leona) se mete de lleno en la mala oficial de la obra. Su porte recuerda a Cruella de Vil, y no solo su porte, su papel de mala-malísima está adornado -como toda villana que se precie- con una deliciosa sobreactuación. Inma Cuevas (Sor Cicilia) consigue imprimir numerosos matices a un personaje al que en ocasiones parece contener para que no se meriende la obra.

Soledad Rosales (Sor Bette) ofrece una interpretación minimalista; con pocas expresiones consigue transmitir un sinfin de sentimientos. David Aramburu (Casetta) se encarga de ofrecer los momentos más dramáticos de la obra, con proclamas encendidas a favor de la transexualidad y María Velesar (Sor Katana) se convierte en una Whoopy Goldberg divertida…y a la española.

‘Cerda’ es un espectáculo teatral diferente, divertido, alejado de convencionalismos, plural y transgresor. Una cita obligada para todxs los amantes del teatro….o para aquellxs que simplemente quieran pasar un buen rato.

Sabías que…

  • La actriz Inma Cuevas ha sido galardonada por la Unión de Actores y Actrices con el premio a la  Mejor Actriz Secundaria de Teatro, por su papel de Sor Cicilia.
  • Los premios teatrales ‘Mi Butaquita’ eligieron a esta obra como la mejor del 2013.
  • Las primeras representaciones de ‘Cerda’ han tenido tanto éxito de público y crítica que ‘La Casa de la Portera’ ha decidido reincorporar la obra a su ingente oferta teatral.