La crisis LGTB sitúa a Dolce & Gabbana frente al abismo de la ignominia

‘Si algo puede salir mal, saldrá mal’… La ley de Murphy acierta más que una madre a la hora de predecir el mal tiempo. Ahora bien, si uno hace como Dolce & Gabanna y la provoca hasta la extenuación puede estar seguro de que Murphy y su ley te van a terminar pasando factura.

Lo cierto es que los lamentables comentarios de los modistos son el último borrón en un camino cuyo destino es el desastre más absoluto. Y es que Domenico Dolce y Stefano Gabbana se han convertido en una especie de personajes del teatro del absurdo de Ionesco, cómo el obrero que vota al patrón o el miembro del colectivo LGTB que lo hace contra el reconocimiento de sus derechos.

A pesar de que los modistos se han apresurado a ”pedir disculpas” (= victimizar su bajeza moral denunciando ser objetivo de críticas ‘nazis’) la bola de la polémica continua bajando por la ladera mediática cogiendo fuerza. 

Mucho más grave que un ”pensamiento personal”

La polémica generada por Dolce & Gabbana se ha instalado con fuerza en Hollywood. Da igual si uno pasea por Rodeo Boulevard, se acerca al Staples Centre o se queda en casa viendo el programa de Ellen Degeneres, la polémica se ha convertido en el nuevo epicentro mediático para todo el star system.

El boicot promovido por Elton John y Martina Navratilova, ha encontrado una pronta respuestas en otras figuras del mundo del espectáculo. Courtney Love, Ricky Martin o el creador de ‘American Horror Story’, Ryan Murphy, se encuentran entre los que se han comprometido a deshacerse de su ropa Dolce & Gabbana y apoyar el boicot.

Si bien el golpe más duro ha llegado desde el interior de la propia compañía. En efecto, el director artísitico de Swide Magazine -publicación de lujo relacionada con la marca- Giuliano Federico, ha presentado su dimisión tras las declaraciones de los diseñadores. 

A juicio de G. Federico -que ha colgado un comunicado en su propia página de Facebook– las opiniones de sus jefes son:

Totalmente incompatibles con mi conciencia como ser humano en el mundo contemporáneo e inconsistentes con mi compromiso en el debate político. Por eso renuncio al puesto de director de Swide.com’.