¡Adiós a los pitos chicos! ¡Una operación te puede aumentar el tamaño del pene!

El tamaño del pene no importa… o sí. Depende de su funcionalidad y, por supuesto, de los ojos que lo miran. Lo cierto es que el número de hombres que se someten a una cirugía de alargamiento del miembro viril ha aumentado considerablemente.

«Hace 12 años hacíamos entre 0 y cinco intervenciones anuales de este tipo. En los últimos seis años estamos entre 15 y 18 al año», asegura a ABC el doctor Mariano Rosselló, urólogo, andrólogo y director del Instituto de Medicina Sexual.

La preocupación por las dimensiones siempre ha estado ahí, pero en los últimos tiempos se ha incrementado «por la proliferación de imágenes de penes sobredimensionados en internet y a las películas pornográficas, que distorsionan lo que se considera normal», apunta el doctor Rosselló, que recuerda que la medida estándar del miembro en erección, según la Academia Americana de Cirugía Plástica del Pene, está entre 12 y 17 centímetros.

Por debajo de los siete centímetros se considera micropene; entre 8 y 11, pequeño; 18 es grande y por encima de 19 muy grande. En España, la media se sitúa en los 13,58 centímetros, de acuerdo a un estudio de la Asociación Española de Andrología.

La peligrosa costumbre de compararse con el vecino lleva a algunos hombres a sufrir lo que se conoce como el «síndrome del vestuario», o lo que es lo mismo, a experimentar la sensación de que el tamaño de su pene es más pequeño de lo que realmente es.

La mayoría de las veces esta percepción es falsa y el paciente solo necesita que el experto le confirme que su pene es normal. «De cada cien que vienen a preguntar por el alargamiento solo diez terminan operándose», asegura el cirujano.

Entre los que se someten a esta intervención, priman los que lo hacen por motivos terapéuticos: unas dimensiones reducidas que dificultan el coito, patologías como la disfunción eréctil o la curvatura, que pueden causar el encogimiento del miembro… Otros, los menos, lo hacen por una cuestión estética, como el que se opera la nariz o se hace una liposucción.

Pero en ambos casos, antes de operar, hay que confirmar la estabilidad psíquica del paciente. «Cuando detectamos problemas de dismorfofobia u otros de tipo psicológico obsesivos enviamos al paciente a la consulta del psiquiatra», explica.

«Sobre todo en gente joven lo que ocurre es que no les preocupa tanto la propia funcionalidad o el tamaño del pene en erección sino que hay una preocupación obsesiva y reiterativa de la imagen y el tamaño del genital en reposo», advierte la doctora Rosa Abenoza, médico psicoterapeuta y sexóloga. En estos casos, hay que trabajar la identidad y la percepción de sí mismo que tiene el paciente, apunta la experta, porque «se valora tan poquito que cree que no va a ser aceptado si no tiene un genital cuasi perfecto».

Entre dos y cuatro centímetros más

Pero que nadie piense que con la intervención quirúrgica se hacen milagros. Según el paciente y su anatomía, el miembro puede aumentar como mucho entre dos y cuatro centímetros. Pero ¿cómo consiguen los cirujanos este alargamiento? «El pene no es solo lo que vemos. Tiene una continuación dentro del cuerpo. De esa parte interior extraemos un poco. Si lo que necesita el paciente es ensanchar, se realizan infiltraciones de grasa del propio individuo», explica el doctor Rosselló, que ha realizado más de 300 operaciones de este tipo, fundamentalmente a hombres de entre 30 y 40 años y «de todos los niveles sociales».

El miembro más pequeño que ha operado medía cinco centímetros, aunque reconoce que también ha tenido en consulta pacientes con grandes dimensiones que querían más. «Ha venido algún stripper, pero le hemos dicho que no. Esto es un acto médico, no un capricho», advierte el doctor.

La operación, que dura una hora más o menos, requiere 24 horas de estancia en clínica, ejercicios de estiramiento del pene durante un periodo postoperatorio a determinar por el médico y, si no hay complicaciones, el paciente puede reanudar sus relaciones sexuales a partir de la quinta o sexta semana.

La intervención, que sólo se realiza en centros privados, tiene un coste de más de 8,000 dólares, una cifra que puede elevarse si se combina con otras cirugías como la implantación de una próstesis de pene para solucionar los problemas de disfunción eréctil.

Pero piénsalo… ¡ya no serás pitochico! ¿Valdrá la pena?

 

 

 

 

 

También podría gustarte