Se acerca el sol, el calor, el veranito y las ganas de estar todo el día en la calle. En los meses de calor y desenfreno todos queremos estar más perfectos que nunca para lucirnos mucho y bien. Pero eso sólo se consigue cuidándose un poco en los meses antes. ¡Nada de esperar al último momento!
Uno de los básicos en lo que a cuidados e higiene se refiere para estos meses es el protector solar, especialmente para evitar que las zonas más sensibles sufran demasiado con la exposición al sol. Pero no sólo eso.
¿Quieres saber por qué el protector solar es un cosmético masculino básico?
Cuántas veces le has oído a tu madre eso de "el sol es mu malo, hijo" o que no estés tantas horas seguidas torrándote a sol. Muchas, ¿verdad? Pues aunque nos cueste admitirlo, la mami tiene toda la razón. El sol es muy malo, sobre todo en las horas de mayor fuerza y en las zonas más sensibles.
Por eso, si hasta ahora eras de los que sólo te echabas protector cuando ibas a la playa o la piscina y sólo una o dos veces como mucho, ve cambiando el chip.
Hay zonas como las cara, por ejemplo, que son muy sensibles al sol y que necesitan que, una vez que el sol se instala en nuestras vidas, le eches un poco de protección solar cada día. De lo contrario...
Tu piel no sólo se requesará un montón, por falta de hidratación y protección, sino que a largo -y no tan largo- plazo se irá viendo cada vez más envejecida y las arrugas, querido amigo, ya no se irán más de tu vida y muchos menos de las zonas sensibles como la cara.
De ahí que si no quieres que tu piel acabe estando demasiado cuarteada por el exceso de sol y tenga un aspecto no demasiado favorecedor para tu bronceado desde aquí te recomendamos que ponga el protector solar a la vista y no te olvides de darte un poco cada día.
La aparición de manchas es otra de las consecuencias que más te pueden llegar a preocupar si no le pones un poco de protección a tu piel.
Puede que al principio no te des cuenta de ellas y que consigas disimularlas con un poco crema hidratante o maquillaje. Pero las manchas son como el comer, todo es empezar. En cuanto te salga una, ¡alerta!, no será la única.
Pero eso no es todos. Además de resultar muy antiestéticas si te salen en zonas como la cara, los brazos, las manos... muchas de ellas, si no las controlas, pueden llegar a ser el principio de un problema mucho mayor.
Y al igual que las manchas... Un exceso de sol también puede provocar que comiencen a salirte muchos lunares. Y aunque éstos tienen su punto, pueden resultar de lo más atractivo, también pueden llegar a ser muy "tocapelotas" sin son de ésos que no tienen buena pinta.
Por eso, en esos casos, lo mejor es que les des un poco de protección cuando vayas a tomar el sol para evitar males mayores. Y por supuesto, que los controles cada poco, por si cambian de forma y de color.
Aunque en el mercado hoy día existe un abanico inmenso de protectores solares, para todo tipo de gustos y preferencias, lo importante es elegir el que más va contigo. Con este tipo de cremas, no es tan importante el tipo de piel, grasa, mixta o seca, como la coloración de ésta.
Según tengas una piel más bien clara, tostada o morena, deberás elegir un factor de protección más alto o más bajo. Con la llegada del sol lo mejor es que elijas uno con un factor alto y a medida que tu piel va cogiendo poco a poco color, vayas reduciendo el factor. Así conseguirás un bonito color, sin sufrir demasiado.
No obstante, para zonas tan sensibles como la cara, lo mejor es que te decantes por un protector con pantalla total específico para esa zona y lo utilices como crema hidratante diaria.