
Dance, retro, R&B e intentos de rappin' en el nuevo disco de la australiana
Desde la presentación del elegante '2 Hearts', la expectación por el regreso de Kylie no ha ido más que en ascensión. 'X', bautizado así por ser el décimo disco de estudio de la artista, conjuga a la Kylie madura, la rejuvenecida, la sofisticada y para que nadie se lleve un disgusto, también a la hortera.
Al mismo tiempo, Kylie presenta 'White Diamond', un documental que ofrece la oportunidad de asistir a su regreso con la gira 'Showgirl Homecoming Tour' en 2006. El filme muestra una mirada íntima de la artista con entrevistas en las que habla de sus sentimientos y preocupaciones, así como de los detalles de la gira, desde los ensayos hasta su periplo por Australia y Reino Unido. En España el documental tendrá un único pase en varios de los cines Yelmo Cineplex, de acceso libre para los que consigan entrada.
Kylie toca tantos palos en 'X' que prácticamente tendrá público para cada uno de estos últimos trece temas, grabados entre Ibiza, Londres y Estocolmo. La pena es que el hilo conductor entre ellos sea tan frágil que también provocará alguna que otra deserción por parte de los más Kyliepuristas.
La portada del cedé -que sólo podría haberle quedado más late ochentona si se hubiera pintado unas patillas y la hubiera colgado en el cristal de una peluquería unisex- parece emular la época en la que Kylie comenzaba a destacar entre sus coetáneas por la divinidad aséptica y destilada que la caracteriza.
En el disco encontraremos temas de corte glamero ('2 Hearts'), electropop fast forward ('Like a Drug', 'Speakerphone), revisiones eigthies con producción electrónica ('In My arms'), intentos R&B ('All I See'), efusivas reminiscencias old school ('Heart Beats Rock', 'Wow')... Aunque los que echen de menos el dance hipoalergénico de la australiana también están de enhorabuena, pues 'Stars' y 'The One' recuerdan a más no poder a su época 'Fever'.
Nuestra Crítica
Pese a que las redes de espionaje entre las divas todavía no han sido desmentidas, es increíble constatar cómo Britney y Kylie se miden los papos al competir por el mejor tema pop con arreglos sincopados. Si a la primera le habían quedado sucios pero efectivos, a Kylie le han salido un poco postizos y manieristas. Con más gusto pero menos flow, natural... Mucho más gracioso es ver a ambas mirar hacia Janet Jackson en los cortes más lentos.
Aparte, el disco de la artista australiana casa perfectamente con el concepto que explota desde hace ya décadas, solamente un poco más desordenado. El optimismo, el cariño y la suavidad de la voz de Kylie permanecen inalteradas a través del tiempo.
Lo mejor: '2 Hearts', 'In my Arms', 'The One', 'Stars' y 'Wow'.
Lo peor: Ver a Kylie meter la pata imitando a la noiser Gwen Stefani en 'Nu-di-ty'.
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