Tendencias en barbas

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Alejandro Durán/ 01-12-2008.

Todos nos hemos dado cuenta, la barba está de moda. ¡Y menos mal! Ya no tenemos que sufrir irritaciones ni malgastar un bonito tiempo en agredir nuestra piel con una cuchilla día sí y día también.

Pero ojo, tienes que tener en cuenta dos cosas fundamentales antes de dejar crecer tu vello facial: tu tipo de barba y tu tipo de cara. Como queremos que la barba te transporte hasta paraísos estéticos insospechados, nos convertiremos en tu mejor barbero en las próximas páginas

La barba completa que vemos en la foto se llama también barba en collar y, como una buena pieza de bisutería fina, favorece a casi todos los tipos de cara.

Plántate una barba de este tipo, especialmente, si tienes la cara redonda o en forma de triángulo invertido (esto quiere decir que tienes más frente que barbilla) y de esta manera equilibrarás el rostro. Existe la posibilidad de recortar cuello (moderadamente y sólo el cuello, no la papada) y pómulos para dar un aspecto más aseado y resaltar la expresión. Como todo, cuestión de gustos

La barba bohemia o con ‘caída libre’ es aquella que se deja al amparo de la madre Naturaleza. Parece fácil, ¡pero no! Hay que tener especial cuidado con este tipo de barbas ya que nuestro cutis, por muy abrigado que esté entre pelos varios, debe seguir siendo objeto de cuidados y de cariño.

Es muy importante que busquéis una hidratante con base acuosa (no vale lo que estáis pensando) para que pueda penetrar (que no me refiero a eso, en serio) entre los folículos pilosos, exfoliarla al menos dos veces a la semana (con un cepillo exfoliante, mejor que con geles) y si es muy larga, usar suavizante capilar (os vale el de la cabeza) para estar siempre perfectos

Y este tipo de barba con nombre de batallista (en inglés, cruiser, permítaseme la apreciación y el paralelismo) soviético, consiste en unir el bigote con un fino hilo que termina en unas patillas bien frondosas.

Es la barba más vintage de las que veremos, y es sinónimo de una gran personalidad. Con un look de levantador de pesas del circo, bañista de los años veinte o con un acordeón, esta barba puede venirte como anillo al dedo

Y si la barba no es lo tuyo, tienes alternativas peludas para tu cara. Una de ellas es el bigote, aunque has de tener en cuenta que es peligroso, ya que está empezando a estar desfasado y no a todo el mundo (decididamente) le queda bien.

Un modelo de bigote por lo general poco favorecedor pero con altas dosis de morbo es el Trucker, que durante años ha sido la delicia de leatherones, osos y amantes de los hombretones en general. Acompaña este bigote con una camiseta roída y una gorra y ¡a triunfar!

Y no sólo estética es la barba. Desde que el hombre es hombre (y nunca mejor dicho) este apéndice capilar ha sido señal de masculinidad, pertenencia a un grupo y, lo más importante, creencias religiosas.

Así, tanto los islamistas como los musulmanes ortodoxos mantienen la creencia de que la barba les acerca a Dios. Los rabinos judíos cultivan la barba y la patilla, además de los rizos, y tanto a Jesucristo como a su Dios padre todopoderoso siempre se les representa con barba.

La barba y los dioses, de hecho, siempre fueron unidos, ya que el mismo Zeus o Poseidón, en el Olimpo, también llevaron barba

Y si la barba no te gusta nada de nada, no te favorece o te pica (el picor pasa en unos días, garantizado, pero si es demasiado insoportable lo entendemos) existe la opción patillera.

Eso sí, si no eres un rockero empedernido, o al menos te vistes como tal, puede que las patillas no sean lo tuyo. Contención y cautela

A pesar de que durante mucho tiempo se ha pensado que la barba en candado (perilla y bigote) favorecía a todos por igual, y por mucho que actores de Hollywood noventeros o André Agassi se hayan empeñado en popularizarla, podréis entender, llegados a este punto, que está altamente desfasada.

Es fundamental decir no a ésta y a otras barbas absurdas, como la que es un hilo que recorre el marco de la cara, barbas asimétricas y que hacen formas ‘artísticas’, la perilla de chivo o la frondosidad pasmosa bajo el labio inferior con el resto de la cara rasurada