Bajo las órdenes de Chi Chi LaRue, Wolf descubrió las grandes posibilidades que le brindaba su anatomía y carácter para labrarse una exitosa carrera en el mundo del porno gay. Pasó de activo a versátil, y del sexo vanilla al más duro y fetichista. No había práctica sexual a la que le hiciera ascos. Y su popularidad subió como la espuma.