La facilidad que ofrece España para que una mujer se realice una inseminación artificial, es otro de los motivos que atraen a mucho público lgtb. Por un lado vienen parejas de lesbianas, que quieren ser madres, para que una de las dos o las dos se realicen una inseminación. Y por otro, vienen parejas de gays con alguna chica que está dispuesta a ser su vientre de alquiler, para que le realicen una inseminación con el semen de alguno de los futuros papás, aunque este último método no sea del todo legal.
Con esta facilidad, España se pone en cabeza por delante de países como Italia donde no está permitido que una madre soltera se insemine y, mucho menos, que lo haga una pareja de homosexuales.
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