Nuestra temperatura también es una carta a nuestro favor. De todos es sabido que al mundo gay le encanta enseñar carne, pues bien, estas ganas de enseñar carne son mayores cuanto más frío sea el país del cual se venga, por este motivo podemos ver entre nuestras frontera a multitud de gays coloraos como un tomate y que a pesar de eso no se cubren para protegerse.
Y, por supuesto, no hay que olvidar el clima interno de los españoles, otro punto a favor y que atrae a muchos turistas. El mito de la "sangre caliente española" sigue vivo desde los años 60, ahora también entre la población homosexual.