Durante su etapa de amante frustrado, el cuerpo Jesse Metcalfe pasó a ser uno de los grandes motivos por los que seguir enganchado a la serie.
Quién no querría encontrarse por la calle con un jardinero así. Con esa cara, esos pectorales y esos abdominales que tanto se marcaban cada vez que le daba a la tijera.
Ante lo difícil que es ver un jardinero así por la calle -y si lo hay que nos digan en qué parque poda las plantas- Jesse pasó a convertirse en la fantasía sexual e imposible de muchos.