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Con este panorama no es de extrañar que las modelos se pasaran el día llorando. Desde que empezó el programa no vimos otra cosa que derramar lágrimas delante de las cámaras, pero ¿nadie les dijo que se les corre el rímel?
Claro, que es lógico que lloren y se tiren de los pelos si en el primer programa las pillan a todas mintiendo como bellacas sobre sus medidas. ¿Acaso creían que no las iban a pesar ni medir? En la prueba de la báscula cayeron todas como moscas. De traca.
No pasó una semana que no acabara en lágrimas. Ya fuera por el bodypainting, por cómo bajar una escalera o por las peleas de niñatas, todas han acabado a moco tendido. Insufrible.