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Durante el primer día en la casa, la Princesa Clara confunde a Morocha Amorocha con alguien del servicio, y le exige que le suba las maletas. A Morocha esto le sienta bastante mal, puesto que sabe que tiene algo que ver con su color de piel. Después de una agria discusión, se enzarzan en una pelea y acaban en el confesionario. Poco más tarde, ya en la piscina, Morocha siente que tiene que darle una lección a la Princesa Clara, así que decide besarla. Y... ¡oh maravilla! ¡La princesa se enamora de Morocha! ¿Qué opinará el rey del cuento sobre el incipiente lesbianismo de su hija?

La Casa de los Dibujos