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Pero las cosas no les serán nada fáciles. Una comisaría con demasiados machitos, un padre -el de Silvia- que no acepta los nuevos gustos de su hija, y unos sentimientos que no acaban de asimilarse mostrarán a una Silvia de lo más confusa.
Las ganas de desvelar su pequeño secreto, de no seguir ocultando que es lesbiana y de hacer con Pepa lo que realmente le apetece, harán que las dos busquen cualquier rincón escondido para demostrarse su amor.