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El gran escándalo de la semifinal lo protagonizó la excelente actuación de Islandia. Nunca una canción se había ganado tantos abucheos. Su puesta en escena, su sobremaquillaje y su sobrevestuario pretendían ser una crítica a los patrones, tan estandarizados, que suelen decidir el ganador del concurso. No sentó muy bien a los eurofans y la canción, 'Congratulations', interpretada por Silvía Nótt, no se clasificó.