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Este año "el gigante rojo" también lidera todas las apuestas sobre Eurovisión. Dima Bilan -que ya representó a su pais en Atenas 2006- además de ser un ídolo indiscutible en Rusia, también es muy conocido en todos los países del este y/o ex satélites de la Unión Soviética.
Para este año se ha escogido una balada un poco desinfladilla con una puesta en escena cuanto menos hortera: el chico de blanco inmaculado, descalzo como una Remedios Amaya cualquiera y acompañado por un violinista -cuanto menos zafio- y un patinador sobre hielo -para seguir presumiendo de su indiscutible autoridad mundial en el asunto-. Insultante sí, pero con muchas posiblidades.