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A pesar de tanto cerebro hueco, hay algunos que nacen con estrella -los guapos, en este caso- y otros que acaban estrellándose como son los listos. Y si no... ¿De qué sirve tanta inteligencia si al final acaban ganando los guapos? Está claro que tiran más dos tetas que dos carretas. Y que la belleza vende más que la inteligencia.
Pero esto no acaba más que empezar. Aún estamos en los primeros programas y seguro que los siguientes van a dar mucho de qué hablar. Los metrosexuales tendrán que demostrar que de verdad se merecen que la luz de su estrella no se funda.