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En teoría, para que el tantra "funcione" debe ser practicado entre dos polaridades opuestas. Esto, normalmente, suele ocurrir siempre entre hombre y mujer, pero bien es cierto que las polaridades energéticas no sólo están ligadas al sexo. Con lo cual el tantra gay se puede entender desde este punto.
Se supone que si al igual que los imanes, los polos opuestos se atraen, nuestra pareja será nuestro polo opuesto y las energías fluirán entre nosotros. De esta forma se puede justificar este tipo de práctica, de sexualidad gay, dentro de la espiritualidad que conlleva.