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Sin duda, uno de los juegos estrella del SM es el de la dominación, el juego amo-esclavo. Este papel, que jugamos en la vida constantemente, es el que lanza el pistoletazo de salida para prácticas mucho más duras.
Una vez que se comienza a disfrutar del placer de dominar o ser dominado, los límites sexuales se desvanecen. Hacer, dejarse hacer y exigirle al otro se transforman en un juego fácil y placentero; por supuesto, el dolor físico, la humillación y la vejación deben estar insertos en este juego.
Si eres principiante quizá sea mejor no comenzar directamente con este tipo de prácticas, ya que incluyen un juego mucho más bizarro, donde tienen cabida multitud de filias sexuales para las que los principiantes pueden no estar preparados.