Y precisamente el músculo es lo que principalmente vuelve loco a este artista. En su producción visual se mezclan muchos prototipos de hombres, pero prima, sobre todo, el chulito de gimnasio. No en vano, a alguno de sus modelos Tom los ha conocido a través de la página anteriormente mencionada, a la que, incluso, le ha dedicado todo un libro.
Esto forma parte de su sello fotográfico personal. Para cualquier artista los modelos son un punto fundamental de su producción, pero en el caso de un fotógrafo son mucho más importantes. Cada uno tiene su propia idea estética y esto se ve reflejado a través de sus modelos y es lo que los hace ser ellos mismos. En el caso de Tom Bianchi, esta idea de la belleza está encarnada en el músculo y muy bien encarnada, por cierto.