
Y todo porque William tiene un espectro de gasto en ocio que asusta: entre cero y seis mil euros por noche o garito.
Ya son m?s que sonadas las fiestas en la discoteca de Londres a la que m?s acude la pareja, Boujis, donde se pagan ochocientos euros por botella. Un precio muy absurdo para un local que no trafica con mujeres.
A la salida de este club es donde la pareja nos dedica sus poses m?s curiosas. Am?n de los cabreos que a veces protagonizan con los periodistas.