Chico poco constante y con ganas de conseguirlo todo sin apenas esfuerzo, Gálvez se puso a entrenar con un monitor que le dijera cuándo y cómo hacerlo, claro.
Así, en poco tiempo, empezó a nacerle esa adicción al gimnasio que suele surgir cuando descubres que el michelín que tenías es cada vez más pequeño y tu cuerpo está cada vez más bueno.

Christian Gálvez