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Desde su debut a principios de los cuarenta, todo el mundo cayó rendido ante la voz y la exótica belleza de Yma. En 1944 se le certificó oficialmente la condición de descendiente de Atahualpa -el último emperador inca- por lo que desde entonces su atractivo exotismo fue en aumento.
El Gobierno del Perú le extendió entonces un documento oficial que decía: "Certifico por este medio que a mi buen entendimiento y en concordancia con las aserciones de autoridades en la historia de los Incas y la historia peruana en general, Imma Summack es una descendiente del Inca Atahualpa." Toma castaña.