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Mientras esperamos los próximos movimientos y reproches de estas dos brutitas vamos a repasar la vida, obra -y milagros- que han hecho de Aída Nízar uno de los personajes más despreciados de la tele -pero más seguidos por la audiencia-.
Aída fue la primera expulsada de la quinta edición de 'Gran Hermano'. Para quien lo desconozca, se ganó el favor del público protagonizando las primeras salidas de tono de la casa.
Las más desconcertantes fueron sus vanidosas parrafadas en la piscina, mientras hacía lo que ella llama "hablar con Dios"; o el acoso implacable a la única concursante negra, cuando Aída presume cada momento que puede de su ascendencia jordana.