Cuando a Scott Jordan le hicieron bromas sobre hasta dónde iba a llegar su fama como nadador profesional y cuántos culitos femeninos iba a poder tocar, de repente vio la luz.
Y ni corto ni perezoso, contestó "ésos no son el tipo de culos que me gustaría tocar".
Tal debía de ser su perfil de macho entre sus compañeros que al oír esas palabras, nadie le creyó. Todos pensaron que era unas más de sus habituales bromas entre amigos. Pero nada que ver con lo que realmente significaba.