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El programa estaba dedicado a la transexualidad. Manuela, que llevaba todo el programa sin decir ni pío, estalló. Entró en un estado de locura demoníaca, mezcla de indignación militante, furia uterina y divismo desbocado, revolucionando el plató y dejando una serie de imprescindibles preguntas que pasamos a enumerar (y que puedes imitar):
1) "¿De qué me tengo que disfrazar ahora, eh? ¿De qué?" (preguntar mientras, con los ojos desorbitados, arrojas un vaso de cristal al suelo).
2) "No puedo más con esta sociedad, ¿qué no lo veis? ¿qué no lo veis?" (preguntar mientras, con los ojos aún más desorbitados, arrojas otro vaso de cristal al suelo)
3) Y la última, que merece la pena repertir, "¿por qué no la mujer vestiiirse con toda su lujuria, por qué no hablar del sexo, por qué no hablar de la fuerza de la carne? ¿Por qué?" (preguntar gesticulando mucho con las manos).

Manuela Trasobares