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Al principio puedes pensar que van vestidos, pero sólo de lejos, porque cuando te acercas te das cuenta de que lo que les cubre es un tatuaje que les "pilla" todo el cuerpo.
Son de los más sufridores durante el año, porque dependiendo del clima no pueden fardar de las verdaderas obras de arte con las que algunos se adornan -además del ingente esfuerzo físico y económico que realizan- pero el día de la manifestación se exhiben ante todo el mundo con más satisfacción que nunca.
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