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La natación es otro de esos deportes que, como el patinaje, bien podría considerarse una disciplina que encaja perfectamente con los gays.
Esas contorsiones y esos movimientos que el agua y el hielo te obligan a hacer no son aptos para cuerpos rudos y agarrotados, sino para una buena flexibilidad con la que muchos gays suelen contar.

Matthew Mitcham