Está claro que si esta joven de la fotografía no hubiera sido Mari Trini, lo habría tenido muy crudo para convertirse en una gran figura de la canción -y aún así, a la Mari Trini de verdad le costó muchísimo sacar un poco el cuello en este mundo-. Con su estatura y complexión menuda, mirada melancólica, facciones relativamente comunes y su característico rictus bucal, nadie hubiera dado un duro por ella.
Aunque a Mari Trini no le hacían falta sardinas para beber agua. Sus sobradas dotes como cantante y compositora le abrieron las puertas por el camino difícil, pero consiguió erigirse casi sin pretenderlo como uno de los fenómenos más importantes de su época.
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Spanish Camp: Mari Trini y Corin Tellado