Matthew Perry es, bueno mejor era, otro de esos actores que sin ser excesivamente guapo podía tener, según cómo lo miraras, un cierto encanto y atractivo.
Siendo el mejor amigo de sus amigos, poco o nada queda ya del escuálido Chadler que nos hacía reír en la televisión, muy dado ahora al comer y a los excesos de la fama y la noche.
Y como todo se pega, algo parecido ha ocurrido con su amigo Ross al que los gramos que le faltaban antes en la serie, ahora le sobran.