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Y si además, le sumamos que lleva uniforme... cuántas personas fantasearan con la posibilidad de tenerlo en su cama, cubierto sólo con ese ajustado uniforme. Con un cierto aroma a goma quemada, como si en plena pista estuvieras, para poder quitárselo poco a poco y descubrir los encantos que tras ese cuero se guardan.