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De pie, sentados, tumbados... Los modelos dejaron su cuerpo a disposición de Oppedisano, que para eso era el que sabía cómo enamorar a la cámara. Siéntate así, estira esta pierna, dobla este brazo... Y tras varias horas de retoques y disparos, el resultado fueron estos dioses caídos del cielo que bien podrían comparase con los otros dioses, los del estadio de fútbol, por sus posturas y sus espléndidos cuerpos.