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Comenzamos con uno de la más alta realeza. El príncipe William de Inglaterra, entre juerga y juerga, disfruta practicando regularmente el polo con otros jóvenes de alta cuna británica.
Lo habíamos visto en muchas poses y con otras indumentarias; y ésta, por suerte, deja a las demás a la altura de la hierba que come su caballo -que seguro que es más cara que la que consume el hijo de los Blair-. Ni de soldadito nos gusta más, para que veáis.

Jinetes de pura sangre