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Los comienzos de Paul Sculfor no fueron nada fáciles. Al frío del invierno y al calor del verano, Sculfor comenzó trabajando como obrero de la construcción. Y de ahí, se pasó a dar golpes, iniciando carrera como boxeador.
¿Pero cómo desperdiciar a puñetazos una cara tan bonita? Sería toda una pérdida. Por eso, Sculfor se lo pensó dos veces y decidió pasarse al ring de las pasarelas donde en vez de golpes, se reciben aplausos.