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Alto, fornido, con barba, con pelo en pecho y unas entradas que, lejos de ser antiestéticas, resultan de lo más atractivo. Sumado a un cuerpo que, ya sea por exigencias del guión, resulta envidiable por muchos a su edad, Hugh Jackman puede presumir de ser uno de los actores más deseados por los que acuden a verle al cine.