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Son 182 centímetros de delicadeza y perfección formal enriquecidos con una arrolladora personalidad, fuente de todo su poderoso atractivo y cualidad que la hace mil veces más sexy.
Jessica sabía desde antes de cambiar su Londres natal por la ciudad de Nueva York que su profesión le permite ser creativa e imaginativa todos los días, pero que si no pone límites a las exigencias de la industria este puede convertirse en el peor empleo del mundo para una chica como ella.

Jessica Clarke