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... Y comieron perdices. Así es como esperamos que acabe la historia de estos enamorados de los que tanto (y no siempre bien) se ha comentado. Y es que el hecho de la diferencia de edad (el mismo novio podría ser el hijo), la ocupación de los futuros padres (un universitario y un actor, con las consiguientes vidas ocupadas) y sobre todo lo poco duradera que de momento ha sido su relación, son algunas de las trabas en contra de este romántico objetivo.
Nosotros, lejos de juzgarles, optaremos por esperar que la cigüeña decida y que, sea lo que sea, Teddy y Mark puedan comerse sus perdices en paz.

El doctor O'Malley quiere ser papá