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Aunque para Merkel la coalición con el FDP es la opción más afín a sus políticas sociales y económicas, desde distintos foros se acusa a Westerwelle de sobrecargar los canales de información con su carismática imagen. Su tremendo ascenso y triunfo le han convertido en un "icono" en sí mismo, por lo que se suceden los reproches de personalizar en su mediática estampa a todo el partido.
No obstante, nadie niega que ha significado el cambio que necesitaba el FDP. En adelante asistiremos a los frutos del nuevo gobierno alemán, y celebraremos que en esta ocasión pueda caracterizarse por incluir un denotado puntillo gay.