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Para Beckham, está claro que sí. Qué sería de él sin sus estilistas, peluqueros, asesores de imagen... Su vida no tendría sentido. Si hasta el fútbol está en un segundo plano para él. Claro, si con su imagen gana más dinero que con el balón...
Pero os imagináis a David recién levantado de la cama. Ese momento en el que hasta el espejo se asusta de ser nuestro reflejo. Seguro que hasta con legañas está perfecto. Más vale prevenir antes de que la cámara te pille un cuerno mal peinado.