
Elena confiesa haberse enamorado por primera vez con seis años, cuando le daba "besos de tornillo" (como en las películas, pero sin lengua) a un compañero de clase.
Confiesa haber sufrido alguna vez por amar a alguien que no le correspondía y señala que "a veces se es más cuerdo estando enamorado que sin estarlo". Se define a sí misma como una romántica empedernida, y esto "no le ha producido malos ratos sino todo lo contrario".
Sea quien sea la persona que pueda gozar del amor de esta excelente actriz y gran mujer, seguro que puede sentise, cuanto menos, una persona afortunada.