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Más cercanas son las populares conversiones "de temporada" como las de Madonna y otras celebrities. Nuestra oxigenada más afamada quiso romper con su autoproclamado espíritu "material girl" que la acompañaba desde 1985. Por ello comenzó a estudiar la cábala judía como una loca -¿no os acordáis cuando quería combiarse el nombre por Esther?- y a soltarle dólares a la causa con más ansia que vergüenza.
Se comenta que por esta razón monetaria y por la presión de su marido e hijos, fue casi obligada a dejar estas prácticas. Pero bueno, acto seguido descubrió el pilates y el ácido hialurónico y se le fue de la cabeza.

¡Convertidas!