Le llaman feminista radical, pornógrafa, comehombres y comemujeres. Es todo provocación y prefiere caminar por el lado salvaje, cueste lo que cueste. Esta canadiense de treinta y cinco años, residente en Berlín, ha hecho de todo encima de un escenario. Y todo ha servido para darle cada vez más fama.
En la foto que ahora vemos, en vez de quedarse en bolas como acostumbra, ha decidido masturbarse con lo primero que tenía a mano, el micrófono.
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