Así, con esta naturalidad es como Velencoso se ha dejado inmortalizar, sin hoja de parra que se cruce de por medio.
Aunque un cuerpo así -todo hay que decirlo- es digno de ver, mirar y remirar, lo cierto es que estas fotos no le hacen toda la justicia que debería. Y es que ya se sabe que el cuerpo de un modelo a veces lo que le sobra de largo, le falta de relleno. Unos kilitos mas no le vendrían nada mal.