A pesar de su permanentemente criticada falta de expresividad, un buen número de superproducciones han llevado a Nicolas Cage a convertirse -para alegría de su madre y abuela- en una cara conocida en casi todo el mundo.
Un sueño cinematográfico que comenzó en el puesto de dulces y palomitas de un pequeño cine de su ciudad, donde trabajó como dependiente.

Los subempleos de los famosos