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Despechugada, como le gusta a él, Dima celebró el triunfo en Eurovisión acompañado por el patinador olímpico Yevgeny Pluschenko y el violinista húngaro Edvin Marton que tocaba un 'Stradivarius carísimo' como repetía Urribari sin cesar.
La puesta en escena hortera como ellos mismos. Dima salió descalzo y tirado en el suelo para hacerse la moderna; después se metió en un círculo de hielo sintético, dónde el rubio le daba vueltas, mientras que el violinista hacía exagerados aspavientos. Una actuación digna de ser moldeada en porcelana por el más grande: Lladró.