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Con Róisín Murphy no se puede tomar cada cosa nueva como resultado o avance en su trayectoria. La irlandesa es especialista en despistarnos con sus excentricidades, pero cada vez se fortalece más la hipótesis de que le encanta batir a las estrellas mainstream más reconocidas en su propio terreno.
Estas últimas grabaciones parecen un dulce y sofisticado guantazo a las "confessions" de Madonna, al creciente éxito de las producciones sincopadas made in Timbaland y a la fiebre ravera que azota los clubs europeos. Todo respaldado con una imagen tan provocadora e idealista que muy pocos han sabido explotar con tanta elegancia como ella.