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En España también sabemos utilizar el desnudo como nadie para vender de todo, y los discos no son una excepción. Hace la friolera de once años que Ana Belén se desnudó para la portada del disco que la devolvía "al mercado" después de un largo silencio.
El disco, que más bien debía haberse llamado "mírame, pero no me toques" encumbró a la cantante en la lista de maduritas con morbo, además de llevar sus canciones a sitios tan insospechados como el bolso de la madre de Nicky.